Me llamó por teléfono sobre las ocho y media al salir de trabajar. Era el mes de agosto, hacía calor y nos fuimos a la calle a pasear. No quiso tomar nada en ninguna terraza, según él no se encontraba bien. Precisamente por eso, por encontrarse indispuesto, a las once de la noche yo ya estaba en pijama. A las once y cuarto me dio un toque al móvil para indicarme que había llegado a su casa. A las once y veinte me estaba llamando para decirme que se iba de copas con un amigo que había venido de Madrid. Hasta las cinco de la mañana.
Esto, sin sumar los pelos de la ducha...
martes, 28 de julio de 2009
viernes, 24 de julio de 2009
LO QUE NO IMPLICA RECOGER LAS COSAS
El otro día, estando como siempre pegado en la bañera entre manchas de jabón seco, a una pareja le pasó esto:
Cuando ella se despertó de pasar la noche en el sofá él había recogido sus cosas y se había ido. Por la noche, como sucedía desde hacía tiempo, sólo discutían y esa era una más de otras tantas posturas de cama. Él dejó de responder y ella dejó un largo silencio de por medio antes de decidir irse a dormir al sofá del piso de abajo.
Como cada mañana, él se fue a trabajar, pero esta vez con su pijama, su libro de mesita, su pantalón de estar en casa, su antirronquidos y su olor. Incluso hizo la cama antes de irse. A medio día sonó el teléfono como respuesta a una llamada perdida:
- ¿Diga..?- dijo ella.
- Hola- respondió él.
- ¿Por qué te has llevado tus cosas? ¿No vas a volver?
- Porque estaba enfadado. Quería demostrarte que estaba enfadado porque ayer te fuiste a no sé dónde.
- ¿A no sé dónde? Pero si al rato bajaste a por tu libro y me viste dónde estaba. ¿A no sé dónde es el piso de abajo..?- peguntó ella alterada.
- Te fuiste sin avisar- respondió él.
- Y esta noche pretenderás dormir aquí, ¿no?
- Yo me llevé las cosas pero no para no volver.
Cuando ella se despertó de pasar la noche en el sofá él había recogido sus cosas y se había ido. Por la noche, como sucedía desde hacía tiempo, sólo discutían y esa era una más de otras tantas posturas de cama. Él dejó de responder y ella dejó un largo silencio de por medio antes de decidir irse a dormir al sofá del piso de abajo.
Como cada mañana, él se fue a trabajar, pero esta vez con su pijama, su libro de mesita, su pantalón de estar en casa, su antirronquidos y su olor. Incluso hizo la cama antes de irse. A medio día sonó el teléfono como respuesta a una llamada perdida:
- ¿Diga..?- dijo ella.
- Hola- respondió él.
- ¿Por qué te has llevado tus cosas? ¿No vas a volver?
- Porque estaba enfadado. Quería demostrarte que estaba enfadado porque ayer te fuiste a no sé dónde.
- ¿A no sé dónde? Pero si al rato bajaste a por tu libro y me viste dónde estaba. ¿A no sé dónde es el piso de abajo..?- peguntó ella alterada.
- Te fuiste sin avisar- respondió él.
- Y esta noche pretenderás dormir aquí, ¿no?
- Yo me llevé las cosas pero no para no volver.
BIENVENIDOS AL BLOG DE PELOS
Hola a todos.
Permítanme que me presente. Me llamo Pelos y vivo en la ducha. Soy la principal causa de discusión entre un hombre y una mujer. No hago nada, sólo estoy, pero la mayor parte de las veces resulta más que suficiente.
A partir de ahora voy a plasmar en este blog todas las discusiones que surgen a partir de mí. Perdonen mi egocentrismo, pero en realidad soy más importante de lo que algunos piensan.
Podéis mandar vuestras historias para que sean publicadas a pelosenladucha@gmail.com
Sed bienvenidos y gracias por no enjuagar el plato de ducha.
Permítanme que me presente. Me llamo Pelos y vivo en la ducha. Soy la principal causa de discusión entre un hombre y una mujer. No hago nada, sólo estoy, pero la mayor parte de las veces resulta más que suficiente.
A partir de ahora voy a plasmar en este blog todas las discusiones que surgen a partir de mí. Perdonen mi egocentrismo, pero en realidad soy más importante de lo que algunos piensan.
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Sed bienvenidos y gracias por no enjuagar el plato de ducha.
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